25 de septiembre de 2007

Malditos cachondos


Supongo que el autor ya se habrá encargado de darle la correspondiente publicidad, pero no puedo dejar de anotar la intervención artística que alguien hizo con ocasión del derribo del Gran Hotel de Salamanca (¿fue en abril? ¿en mayo?) para sustituirlo por viviendas de lujo (que a la hora de escribir estas líneas se encuentran afectadas por la "Operación Malaya", dado que el dueño del edificio es el principal implicado). El caso es que una noche, cuando el edificio estaba a medio derruir, un artista conceptual desconocido colocó este cartel delante de la obra, sin más, y se marchó a su casa. La cosa no duró mucho, pero los pocos que pasamos por allí antes de que los encargados de la obra quitaran el cartelito por la mañana, nos echamos unas risas por el contraste entre la intervención artística frente al derribo de un edificio emblemático por mano de los intereses especuladores.

16 de abril de 2007

Macarty ha muerto

Macarty es un personaje de Cádiz. Es, y no era, porque el personaje no muere. Es más, me atrevería a decir que sólo desde que cayó enfermo, muchos nos dimos cuenta de que había un señor que pasaba desapercibido detrás del subidón de energía que daba ver a su otro yo, llevando cafés con leche por todo el mercado de abastos de Cádiz. Yo le veía siempre dando vueltas con la bandeja llena, o saliendo con el coro carnavalesco de La Salle Viña, que ensayaba enfrente de mi casa de Cádiz. Era una persona sencilla en todos los sentidos. Desde luego lo era en el trato y, por otra parte, Macarty no murió rico precisamente. Si hoy hago esta nota necrológica no es tanto porque me apene que muera (que sí, que me apena, por supuesto), sino más bien por ese trozo de infancia que también se va a la tumba con él. Cádiz va dejando de ser lo que era, la ciudad pequeña, llena de gente con pocos recursos, en la que se desarrollaba un humor maravilloso y unas ganas de vivir inmensas. Una vez que se marchen todos los personajes populares (espero que la Uchi permanezca muchos años entre nosotros), se borrará definitivamente la huella de una época en la que todos compartíamos lo poco que teníamos en lugar de luchar por lo mucho que se nos promete.
Fotografía publicada en el Diario de Cádiz.

7 de abril de 2007

Semana Santa

Ya que estamos en Semana Santa. dejo aquí constancia de cómo la ultramodernidad afecta a todos los campos y actividades. Los penitentes eran, hasta hace un tiempo, personas que expiaban sus pecados o que, habiendo pedido un favor a Dios, entregaban su sufrimiento a cambio de la gracia recibida. Ahora, ayudados de la tienda de sombreros de la foto pueden quedar muy bien delante de todos los amigos como cristiano viejo y auténtico sin tener que pasar por el suplicio del gorro de cartón que estaba ahí para que el penitente sufriera. Claro que lo mismo Dios, que lo ve todo, también puede mirar debajo de los capuchones y comprobar que ese, en apariencia, compungido feligrés está haciendo, en realidad, un pase de modas del alma pret-a-porter de la temporada correspondiente...

24 de marzo de 2007

Yo tenía que decir algo

Yo tenía que decir algo,
murmurar por lo bajo
tratarla mal
convertirla en culpable.
Yo debía comportarme
como se espera en estos casos,
amasando los celos con las manos
y callando.
Sólo era necesario
mirar un poco de soslayo
hacer un gesto extraño
para engendrar la duda.
Sólo la besé.
Aún hoy seguimos amándonos.

3 de noviembre de 2006

Yo estoy en el video de Er Peche

Este verano viví en Madrid un par de meses. Durante mi estancia me invitaron a participar en un video clip que una productora iba a rodar para la canción de una nueva figura del mundo de la canción rumberorrigitoniana. Accedí pensando que el vídeo musical no iba a salir más allá de unas cuantas veces en alguna televisión local, sobre todo porque, la verdad, a mí la canción no me dice ni fu ni fa. Lo que pasa es que la cosa iba en serio y ahora el videoclip sale a menudo en las cadenas dedicadas a este tipo de cosas como los 40 latino o Sol música. Para deleite de fans y amigos pongo aquí el video y os digo que quien canta es Er Peche y no Melendi o cualquier otro derivado, y la chica que le acompaña se llama Zahara. Ah, un secreto que casi nadie conoce: al artista sólo se le ve unos segundos, es el repartidor que guiña un ojo a la cámara tras haber entregado el sobre con la caja mágica (el primero que sale en el videoclip, vamos). El muchacho no tenía muchas ganas de actuar, pero cuando empezó el rodaje se animó y pidió más protagonismo, pero el guión ya estaba hecho y casi terminado el rodaje, así que se quedó tal y como está.
Y yo... Soy el tipo que tiene barba y una camisa un tanto hippie con rayitas de colores ocres y amarillos y que baila su rumbita con una morenaza muy guapa. Al final salgo también con mi manita en el pecho, cantando de manera muy sentida y entusiasta...